El líder de la bancada del PRI en la LVII Legislatura de Querétaro, Dr. Braulio Guerra Urbiola, abrió las puertas de su casa a 30 líderes de colonias y barrios populares de la capital del estado, lo anterior como parte del programa social denominado Desayunemos Juntos.
Braulio Guerra inició el programa mencionado por medio del cual, ha comenzado a invitar a grupos sociales, empresariales, de comerciantes (entre otros sectores), a una serie de desayunos de trabajo donde se abordan los temas esenciales para la construcción de la agenda legislativa de Querétaro en conjunto con la ciudadanía.
En este espacio de comunicación, Guerra Urbiola ha comenzado a invitar a distintos grupos a desayunar desde muy temprano a su casa -su domicilio particular-, donde arranca el día recibiendo con su esposa María Fernanda Portilla, a distintos ciudadanos y liderazgos en un marco de comunicación abierta, acercamiento y confianza en el diálogo que tiene con la población.
Cabe destacar que el programa Desayunemos Juntos impulsado por el diputado local del PRI, se estará desarrollando de manera continua habiendo comenzado en esta ocasión, con los líderes de barrios de las colonias La Trinidad, San Gregorio, Tepetate, Cerrito, La Popular y San Roque.






Estimada señora Cuarón: Me permito escribirle porque si no hubiera sido por usted, su hijo Alfonso no hubiera ganado el Oscar como el mejor director y no hubiera enorgullecido a tantos mexicanos. (“Un día histórico”, como consignaron muchos diarios en sus ocho columnas). Es más, no hubiera existido. He aquí la última frase del discurso que pronunció en la entrega número 86 de los premios de la Academia de Hollywood: “Esto es gracias a ti mamá. Si por algo estoy aquí, es por ti, y esto es para ti. Te amo”. Lo anterior lo dijo (después de dirigirse al público en un inglés un poquitito atropellado) en su lengua materna, la que aprendió, seguramente antes de nacer, cuando se encontraba en su vientre mientras flotaba en el líquido amniótico. Seguramente escuchó mejor su voz cuando salió al mundo y por primera vez respiró aire, por sí solo.
No debería sorprender tanto que dos grupos de porros se hayan disputado a golpes el control sobre un edificio que debería ser público: El Auditorio Justo Sierra de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional.