Melissa Plancarte, hija del líder templario Enrique Plancarte, compartió en su cuenta de Facebook un mensaje a propósito de la presunta muerte de su padre en la que pidió no burlarse del sufrimiento ajeno y expresó que “nadie es eterno en el mundo”.
“Dios es perfecto y no se equivoca las cosas pasan por algo y siempre con la frente en alto, aquellos que no comprendan el dolor y solo fomentan más violencia que dios los bendiga!!!”, agregó en la publicación la hija del presunto líder abatido.
Enrique Plancarte presuntamente murió durante un enfrentamiento con elementos de la Mariana en el municipio de Colón, en Querétaro. Según las primeras versiones el líder templario se refugió en la basílica del poblado y luego huyó a un inmueble en la calle Prolongación Puebla, donde se dio el enfrentamiento.
La Secretaría de Gobernación informó que aún verifican la identidad del hombre abatido, para confirmar si se trata del líder templario Enrique Plancarte.




“Los poetas, los novelistas y los pensadores no son profetas ni conocen la figura del porvenir, pero muchos de ellos han descendido al fondo del hombre…”, esto viene del texto titulado Democracia: lo absoluto y lo relativo, se publicó en el número 182 de Vuelta en 1992…
A pesar de que el gasto público creció 19 por ciento en el primer bimestre de 2014, la economía sigue estancada. Distintos indicadores, especialmente aquellos que tienen que ver con el consumo privado, muestran una inquietante falta de crecimiento.
Es uno de mis filósofos predilectos, entre tantos filósofos predilectos que tengo, desde Parménides, el del oscuro poema luminoso, hasta don Abundio, el socarrón viejo del Potrero de Ábrego. Hombre de pensamiento fue, y hombre de acción, en rebeldía perpetua ante la mentira, mala hierba del mundo. No profesó ninguna religión, lo cual lo ayudó a ser profundamente religioso. Hay quienes viven dentro de una religión y no la viven. Otros, en cambio, viven religiosamente sin tener ninguna religión. De muchos he sabido que ayudaron a continuar la obra de Dios sin creer en Él. Y es que se puede ser ateo y ser bueno; lo difícil es ser bueno perteneciendo a una religión que dice que todos los que no profesan esa religión son malos.
