El papa Francisco rememoró ayer el bombardeo nuclear contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, un hecho que constituye “un perenne llamado” a la humanidad para que repudie la guerra y acabe con estas armas.

En estos términos se expresó el Pontífice tras el rezo del Ángelus dominical, que coincidió con el 70 aniversario del bombardeo atómico estadunidense contra la ciudad japonesa de Nagasaki, después de recordar el pasado jueves el de Hiroshima.

Y añadió: “Este hecho se ha convertido en un símbolo del desmesurado poder destructivo del hombre cuando hace un uso perverso de los progresos de la ciencia y de la técnica y constituye un llamado perenne a la humanidad, para que repudie para siempre la guerra y acabe con las armas nucleares y de destrucción masiva”.

Francisco señaló ante los fieles en la Plaza de San Pedro que “esta triste efeméride nos anima sobre todo a rezar y a comprometernos por la paz” con el fin de “difundir en el mundo una ética de fraternidad y un clima de serena convivencia entre los pueblos”.

Por: Excelsior