La donación de órganos consiste en un acto de gran valor humano que permite regalar una nueva oportunidad para seguir viviendo o mejorar la calidad de vida de pacientes con grave alteración en su salud.

En México hay miles de personas en espera de un trasplante para seguir viviendo o mejorar su calidad de vida. Esto se puede resolver mediante la donación de órganos.

Existen dos tipos de donaciones: en vida y cadavérica. La donación en vida se realiza cuando una persona mayor de edad, en pleno uso de sus facultades mentales, da a conocer su deseo a través de un consentimiento expreso.

Para realizar una donación de este tipo, se requiere una minuciosa evaluación médica, con el fin de descartar cualquier riesgo sanitario para el donador y para el receptor.

Por otro lado, la donación cadavérica se da cuando una persona, en vida,  expresa su consentimiento de donar sus órganos una vez que haya fallecido.

Dependiendo de la causa del fallecimiento,  se valora la posibilidad de que los órganos sean o no donados.

Cuando una persona fallece por alguna enfermedad sólo se pueden donar tejidos, en cambio, cuando la causa del fallecimiento fue muerte encefálica es posible la donación de órganos y tejidos.
Los órganos que se pueden donar son los riñones, el hígado, el corazón, el páncreas y los pulmones; además, se pueden donar tejidos como huesos y córneas.

La donación de órganos es un proceso médico complejo y está sujeto a supervisión y verificación de diferentes autoridades. La Ley prohíbe la extracción de órganos en establecimientos que no cuenten con la licencia sanitaria, por ello que no se realizan procesos de donación en servicio médico forense, hospitales que no cuenten con licencia, funerarias, casas particulares, la calle o cualquier otro lugar.