Mitos y realidades en torno a la Estimulación Temprana
Muchos habrán escuchado hablar de la estimulación temprana, algunos de manera positiva y otros no del todo -como algo bueno para los bebés-. En esta entrega semanal quiero platicarles acerca de los mitos y realidades de la estimulación temprana.
Recuerdo muy bien haber escuchado a finales de los años 90, comentarios entre algunos conocidos que la estimulación temprana era mala para los niños, que lo que hacía era adelantarlos en sus procesos de desarrollo y que las consecuencias las vivían al ingresar a las escuelas, pues eran niños que no conocían de límites y que se caracterizaban por ser inquietos y poco tolerantes.
La estimulación temprana, no se refiere a adelantar procesos de desarrollo; no tiene como propósito crear niños prodigio, tiene como propósito prevenir alteraciones en el desarrollo del bebé, a nivel intelectual, social, físico y emocional.
La estimulación temprana tiene bases científicas sólidas, la neurología, la psicología y la pedagogía son fundamentales en este campo. Surge en 1959 con la Declaración de los Derechos del Niño, para atender de manera especializada a los niños y niñas que nacen en condiciones de alto riesgo de vulnerabilidad, donde las condiciones marginales y carencias educativas del entorno podrían no asegurar un desarrollo óptimo.
Un mito común sobre la estimulación temprana es que los niños dejan de ser niños porque se les adelanta en su desarrollo. Un mito muy absurdo, pues la estimulación temprana tiene sustentos en la pedagogía nueva o activa, misma que considera entre muchas cosas, al juego como un detonante fundamental para el desarrollo de los niños, así es que, un niño que asiste a un programa de estimulación temprana no solo estará desarrollándose plenamente, sino que lo hará de una manera divertida, sin dejar de ser niño, sino por el contrario, siendo niño y aprovechando al máximo sus capacidades, habilidades, aptitudes.
Una realidad de la estimulación temprana es que buscará aprovechar el potencial que tienen el cerebro humano en los primeros años, para desarrollar la mayor cantidad de sinapsis, es decir, aprovechar la plasticidad cerebral, lo cual no adelantará el desarrollo del niño, sino que dispondrá al cerebro a aprender con mayor facilidad, disminuyendo cualquier riesgo que pudiese estar latente sobre todo en los procesos neurológicos, previniendo alteraciones discapacitantes.
Un mito que he escuchado en últimas fechas es que la estimulación temprana no es para todos los niños, si bien surge para dar atención a aquellos niños que presentaban déficits daños neurológicos, sensoriales, alteraciones genéticas, en los años 90 se deja el campo a la intervención temprana para estas poblaciones, donde actualmente la habilitación neurológica ha sido de gran impacto positivo como parte de la intervención temprana.
La estimulación temprana es considerada desde entonces como un medio de prevención para todos aquellos menores de 0 a 6 años que pudiesen tener o no factores que pongan en riesgo su desarrollo, incluyendo a los menores con gestaciones complicadas, partos prematuros y postmaduros. Contempla la formación de los padres como promotores de la salud del niño y la familia en general.
Si quieres conocer te recomiendo leer:
Neurodesarrollo y Estimulación. Zuluaga Garces. Edit. Medica Panamericana
Algunos centros que cuentan con especialistas calificados son: CAM Mis primeros pasos, CAM Tonali, Ce.Se.Co. Sta. Bárbara
Gracias y nos leemos la próxima semana.




