Invitan al Altar Monumental Otomí en La Cañada. * Representarán en cuatro caras las etapas históricas del primer templo católico en el estado, hoy conocido como La Iglesia “Chiquita”. Como parte de la promoción de las costumbres y tradiciones del pueblo de La Cañada para los días de fieles difuntos, el Comité Pro Restauración de la Iglesia “Chiquita”, realizará una serie de actividades artísticas, culturales y religiosas durante los días 31 de octubre; 1 y 2 de noviembre en el atrio de dicha capilla; -misma que se tiene registrada como el primer templo católico construido en el estado de Querétaro-. El comité que encabeza José Altamirano López, ofrece una alternativa para el turismo que visita el estado en Todos Santos, así como al público en general para que puedan disfrutar de los atractivos históricos y turísticos que hay en La Cañada, como lo es la conocida Iglesia Chiquita, en donde se encuentra la pila donde bautizaron al indígena otomí Conín, con el nombre de Fernando de Tapia. Entre las actividades para los Días de Fieles Difuntos se tienen contempladas, la exposición de obras pictóricas elaboradas por artistas del pueblo, la exhibición de danzas prehispánicas, obras de teatro, y diapositivas en las que se expondrá la historia de la Iglesia, además del Altar de Muertos Monumental Otomí de 4 caras. Con el altar otomí se pretende sincronizar la actualidad con la tradición antigua del pueblo de La Cañada que históricamente esta ligada a la cultura Otomí; será de 7 niveles y 4 frentes tomando el cuenta los 4 puntos cardinales para exhibir una ofrenda en honor a cuatro personajes representativos del mismo número de etapas de la historia del pueblo de La Cañada. Al cacique otomí, Conín, proveniente de Nopala, Hidalgo, personaje que según la historia, llega a este pueblo entonces conocido con el nombre de Tlaxco -lugar donde se juega a la pelota-, por el año de 1521 y posteriormente junto con Don Hernando Pérez de Bocanegra iniciaron la fundación pacífica y civilizada de Querétaro por el año de 1529. A Don Juan Antonio de Urrutia y Arana, Marqués de la Villa del Villar del Águila, quien inició en La Cañada, el 26 de diciembre de 1726, la construcción del acueducto y lo concluyo el 17 de octubre 1738, con el fin de proveer de agua a la ciudad de Querétaro, extrayendo el liquido de la alberca del capulín, lo anterior luego de hacer una estrecha amistad con lugareños del pueblo y por lo que además construye capillas -con el mismo presupuesto-, para evangelizar a la gente, enalteciendo la fe católica. Al padre J. Luz Mendoza, Parroco de este mismo pueblo; historiador, abogado y matemático, quien fue gran benefactor con acciones positivas para el pueblo, siendo un personaje celebre que de forma piadosa y agradable reavivo la tradición católica a mitad el siglo XX. En 1948 coronó por primera ocasión a la virgen de Guadalupe a la cual se venera en La Iglesia Chiquita; además le puso nombre a un buen número de comunidades del municipio de El Marqués. Al señor Herminio Balderas quien fuera custodio de la iglesia por más de 30 años, él, en su afán y preocupación por mantenerla en buen estado, consiguió fondos a través de una fundación para cubrir las necesidades primarias de restauración. Cabe mencionar que este festejo de Fieles Difuntos en La Cañada, es la primera actividad pública del comité Pro Restauración de La Iglesia Chiquita, toda vez que uno de los objetivos de su fundación es velar por nuestro patrimonio, buscando la manera de restaurar y mantener vivos los bienes tangibles e intangibles de nuestro universo cultural. Además de promover, rescatar y perpetuar los monumentos históricos con los que cuenta el municipio.




