Hace unos meses, Emilio López se dio cuenta que había sido víctima de un robo de identidad cuando en su cuenta de nómina comenzaron a descontarle un crédito que nunca solicitó.

El descuento que recibió la primera vez fue por mil 600 pesos, creyó que era algo que tendría que aclarar con su empresa, y entre papeleos y vueltas, llegó la siguiente quincena en la que volvieron a descontarle la misma cantidad.

De inmediato se comunicó con su banco, quien le explicó que los cobros correspondían a un crédito de nómina que él solicitó y que recientemente le había sido aprobado. Que el monto a pagar en total era por 26 mil pesos a 24 pagos quincenales.

“Yo nunca solicité ese crédito. Para lo único que utilizo mi tarjeta es para disponer del pago que me hacen en mi empresa y tengo otra tarjeta de crédito a la que tengo domiciliados varios servicios”, explicó.

Tras un mes más de aclaraciones e investigación por parte del banco, finalmente la institución reconoció que se trató de un crédito que Emilio no tramitó y dijeron desconocer mediante qué vía se hizo el trámite. El banco aplicó el reembolso de las cuatro mensualidades que para ese entonces se le habían descontado y el cliente incluso ya revisó que no tenga ningún problema por esa causa en su historial de crédito.

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