El crecimiento y desarrollo óptimo de las niñas y los niños depende en gran medida de una alimentación correcta, la cual debe ser: completa, equilibrada, inocua, suficiente, variada y adecuada; es decir, que incluya carbohidratos, lípidos, proteínas, vitaminas y minerales; que tenga porciones adecuadas; sin riesgos para la salud; que cubra las necesidades nutricionales; con diferentes alimentos de cada grupo; y acorde a los gustos, costumbres y recursos económicos.
Además de las comidas principales (desayuno, comida y cena), las niñas y los niños deben complementar sus necesidades de nutrientes mediante los refrigerios, sobretodo cuando transcurre mucho tiempo entre las comidas principales.
Es así como el refrigerio escolar forma parte de la alimentación correcta, sólo que es una porción de alimento más pequeña, que se consume en la escuela durante el recreo. Se recomienda que cubra de15 a20 por ciento de las recomendaciones diarias de energía.
Un refrigerio saludable debe incluir una o más porciones de verduras y frutas, agua simple a libre demanda y alimentos preparados (torta, sándwich, quesadilla, etc.). Los alimentos preparados pueden sustituirse dos veces por semana por algún alimento líquido como: leche semidescremada; yogur; alimentos lácteos fermentados; jugos de frutas, verduras y néctares; o alimentos líquidos de soya, de preferencia libres de edulcolorantes no calóricos.
Para elegir y preparar un refrigerio escolar saludable, la Secretaría de Salud emite las siguientes recomendaciones:
- Es aconsejable que el refrigerio se prepare en casa, con el fin de que la calidad e higiene de los alimentos sea mayor.
- Identificar las frutas y verduras de temporada y de la región.
- Seleccionar preparaciones sencillas que contengan alimentos de los tres grupos del Plato del Bien Comer.
- Planear los menús.
- Involucrar a los niños y niñas para que participen en la selección y preparación de los alimentos que van a consumir en el refrigerio.
- En caso de incluir alimentos procesados, se sugiere que éstos cumplan con los criterios nutrimentales y se incluyan sólo una vez por semana.
Asimismo, se recomienda: empacar los alimentos en recipientes prácticos limpios y seguros. Preferir alimentos seguros a temperatura ambiente –pan integral, frutas enteras, quesos, nueces, etc.-. Evitar alimentos que se derritan con facilidad como gelatinas y flanes. Al mandar alimentos que se tengan que conservar calientes, procurar enviarlos en recipientes térmicos. Si la idea de comer fruta no es atractiva, se puede mezclar con yogur (de preferencia natural y semidescremado).
Es importante destacar que el refrigerio representa una oportunidad para fomentar en las niñas y niños hábitos de alimentación saludables, y enseñarles a elegir alimentos de forma correcta cuando están fuera de casa.


