Cuando Ricardo nació fue un desafío, pues contaba con 21 cromosomas, lo que se conoce como síndrome de Down. Ahora es independiente, tiene un trabajo como anfitrión y mesero en la cafetería Cordica 21 y está a punto de convertirse en entrenador de futbol para torneos con jugadores con esta condición.

En México, desde hace cinco años existe el Torneo 21, especializado en adolescentes con síndrome de Down; compiten, en promedio, 12 equipos. Cada selección cuenta con diez jugadores.

Desarrollan sus capacidades intelectuales, motoras y de integración al grupo; que sepan jugar en equipo, la actitud es muy importante, que sepan comportarse, apoyar al compañero, aceptar la derrota y si eso lo aplican en su entorno familiar… es parte de la inclusión que queremos lograr con estos jóvenes”, explicó en entrevista con Excélsior el director de T21, José Ruiz.

Ahora, además de Ricardo, Santiago y Eduardo también aprobaron el examen que los certifica como entrenadores.

Un entrenador lo primero que tiene que tener es responsabilidad y dar la cara. Comunicación, y a parte de comunicación tiene que mentalizar a los jugadores. Si vas perdiendo no les vas a decir ‘¡ahhh, qué bueno!’, sino al contrario, si vas perdiendo hay que motivar al equipo. Se le dice vibración. Vibrar a los jugadores y a la gente”, explicó Ricardo.

Ser jugador de futbol implica pasión, conocimiento, entrenamiento y, sobre todo, disciplina. Ricky, como le dicen, se sabe un entrenador exigente.

Fuente: Excelsior

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