Convertirse en madre es considerado uno de los momentos más especiales y determinantes en la vida de una mujer.

Por ello, en las últimas décadas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha dedicado a promover los partos humanizados. Este tipo de prácticas, insta a que los médicos dejen de tener todo el control durante el proceso, para que en su lugar, sean las mujeres quienes decidan sobre su cuerpo y la forma en que desean dar a luz.

Entre las técnicas a las que se recurren en este tipo de partos, destaca el uso del agua.

La diferencia entre un parto natural ordinario y uno en agua radica en la comodidad para las embarazadas. La inmersión en agua provoca un estado de ingravidez que permite a las mujeres sentirse menos pesadas y con mayor facilidad al moverse, no solamente con libertad, sino actuar en forma instintiva.

Ventajas

  • Se reduce la duración del trabajo de parto en primerizas
  • Se requiere menor uso de analgésicos
  • El agua funciona como anestésico natural
  • Permite mayor comodidad a la mujer y el bebé
  • La madre puede moverse con más libertad
  • Disminuye el riesgo de desgarro anal
  • El llanto del recién nacido dura menos tiempo
  • Ayuda a evitar la depresión postparto
  • Favorece el inicio de lactancia
  • Reduce el estrés postraumático en la madre y en el bebé
  • Ayuda en el establecimiento del vínculo materno
  • Se puede contar con asistencia de una Doula, una persona especializada para birndar apoyo emocional durante y después del parto.

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