Quién diría que este título de película para niños y niñas pudiera ser utilizada para describir lo que sucede en la política queretana. La trama narra las “peripecias” que padre y madre divorciados con 10 y 8 hijos e hijas respectivamente, realizan para poder unirse en matrimonio; teniendo a la familia de cada uno de los protagonistas en contra de su relación. Situación que tiene cierto parecido con algunos movimientos extraños que se realizan hacia el interior de los partidos políticos en el Estado.
Y aunque pareciera que se podría tener un final feliz, no debe dejarse de lado el punto de vista de hombres y mujeres, ciudadanos y militantes de cada partido político quienes se encuentran al tanto de los “acuerdos” que son realizados por los dirigentes de cada partido político. Quizá muchos de ellos puedan sumar, pero tal vez, otros no.
“Los tuyos, los míos y los…” es un tema donde se realiza una mezcla extraña, de la cual no se sabe el resultado, aunque se espera que sea “bueno”. Algunas opiniones parecieran inclinarse por la idea de que las coaliciones entre varios partidos políticos (principalmente para la gubernatura queretana) pudieran dar resultado, sin embargo, no olvidemos que la última palabra la tiene cada hombre y mujer ciudadana que emitirá su voto el 7 de junio. Atención deben poner aquellos partidos coaligados, porque el conteo de la votación será distinta a la realizada en el 2012, por lo que, si cada partido “minoritario” no alcanza los puntos requeridos, podrían perder su registro. Por ello vemos a más de alguno y alguna realizando actividades de “pre-campaña” aunque haya candidatos y candidatas únicas (una clara forma de realizar actos anticipados de campaña, sin que tengan sanción alguna) para hacerse de seguidores y seguidoras.
Otros más, cambiando de camiseta (que es muy común en tiempos electorales) donde dejan de ser… para ahora ser parte de… la credibilidad, la confianza, la congruencia, la constancia, el trabajo parecieran ser características que ya pocos actores políticos hacen evidente.
Estamos a menos de 20 días de concluir el plazo para registrar a los candidatos, candidatas de cada uno de los partidos políticos, así como de aquellas y aquellos aspirantes a candidaturas independientes ante el órgano electoral, (de acuerdo al numeral 199 de la LEEQ) razones por las cuales, los cabildeos, las uniones, los pactos, los acuerdos estarán a la orden del día.
Temas como la congruencia, la paridad, el trabajo, la constancia; parecieran estar en penumbras. Lo de hoy son las negociaciones. Para bien o para mal, cada uno de nosotros y nosotras lo juzgaremos en su momento, solo basta decir, que la política en nuestro Estado, en nuestro municipio, debe ser distinta. Hablamos de una apatía ciudadana, hablamos de una falta de credibilidad, hablamos inconsistencias; es necesario que las propuestas que cada uno y una de las candidatas realicen sean con bases y fundamento, sea aquellas que la ciudadanía quiere escuchar y más aún, sean necesarias para una mayor calidad de vida.
“Los tuyos, los míos, los… ¿nuestros?” un cambio de partido político, una coalición, debe ir más allá que el simple hecho de una negociación “política”, más allá de una simple “repartición del pastel”, más allá de una simple promesa de “llevar” gente de aquí para allá. Un acuerdo real, contundente, trascendental sería aquel donde existe la congruencia, donde hay un antecedente de trabajo y confianza, donde la ciudadanía reconoce, donde los hechos hablan.
Hoy, Querétaro tendrá una de las contiendas más intensas, los ánimos están “a flor de piel”. Candidatos, candidatas en coalición, en solitario; se requiere congruencia y hablar con la verdad, hacer propuestas claras, contar con plataformas políticas que muestren la parte mística del partido y que sea congruente con el actuar de quienes abanderan la causa. No es suficiente considerar que los “aliados de hoy les llevarán al triunfo. Se requiere mucho más.
Querétaro, sus 18 municipios requieren compromisos reales y viables. Requerimos diputados y diputadas que legislen en temas cruciales que han permanecido bajo el escritorio, que se respete la dignidad, que se respeten las reglas del juego.
Es necesario “hacer la diferencia” marcar un antes y un después en la política queretana; reconocer en el otro y la otra sus cualidades como sus debilidades, pero no hacer uso de éstas para atacar, sino para construir. Sólo así, podremos hablar de “los nuestros y nuestras”, sólo así estaremos siendo congruentes, sólo así podremos obtener la confianza ciudadana, sólo así ganaremos todas y todos, no sólo unos y unas cuantas.
“Los tuyos, los míos, los NUESTROS/AS”




