Es cierto que en la presente administración se ha creado un número récord de empleos, respecto de lo que venía ocurriendo en las administraciones 2000-2006 y 2006-2012; sin embargo, la recuperación que no llega es la de los salarios ni de las prestaciones asociadas a los puestos de trabajos que logran crearse.

Así, entre los numerosos retos que habrá de enfrentar la próxima administración se encuentra el relativo a la generación de empleos dignos en cantidad suficiente para garantizar que más personas puedan salir de la pobreza, pero sobre todo, que esto se logre mediante un proceso sostenido de crecimiento que se pueda traducir en la base para un nuevo curso de desarrollo para el país.

UNIVERSO DE GRANDES MAGNITUDES

De acuerdo con los resultados del segundo trimestre de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), presentados recientemente por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en México hay una Población Económicamente Activa de 55.64 millones de personas; de ellas, 53.78 millones se encuentran ocupadas y 1.85 millones se encuentran en condiciones de desocupación.

Es importante destacar que, de la población ocupada, 28.49 millones de personas se encuentran en las áreas más urbanizadas del país (localidades de más de 100 mil habitantes o capitales estatales); y en las áreas menos urbanizadas, 8.3 millones se ubican en localidades categorizadas como ámbitos “urbano-medio” (localidades de 15 mil a 99,999 habitantes); 7.72 millones trabajan en ámbitos “urbano-bajo” (localidades de más de 2,500 habitantes, y hasta de 14,999), y 10.89 millones lo hacen en los ámbitos rurales (localidades de menos de 2,500 habitantes).

Entre la población desocupada, 1.15 millones se encuentran en las localidades más urbanizadas; 264,932 lo estaban en las áreas “urbano-medio”; 220,173 en las localidades “urbano-bajo” y 220,572 en las áreas rurales.

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